Cuando muere un familiar, el derecho llega en el peor momento posible: hay que reunir certificados con plazos que no esperan, averiguar si hay testamento, saber quién hereda si no lo hay, y liquidar un impuesto que cambia radicalmente según la comunidad autónoma — de la bonificación del 100 % balear a la tarifa asturiana que arranca en el 21,25 %. Este cluster ordena ese camino completo, con la norma citada en cada hito.
La pieza central es la calculadora del Impuesto de Sucesiones: aplica la cadena completa de la Ley 29/1987 — reducción por parentesco, tarifa, coeficiente por patrimonio previo y bonificación autonómica — con los datos de las 15 comunidades de régimen común verificados contra el texto consolidado del BOE, cada fila con su fecha de verificación y su enlace a la norma. Los territorios forales (Navarra, Álava, Bizkaia y Gipuzkoa) tienen régimen propio y así se dice: sin inventar sus cifras.
Alrededor de la calculadora, las guías de proceso: qué documentos pide el notario para la declaración de herederos (y por qué el certificado de últimas voluntades bloquea el trámite quince días), quién hereda cuando no hay testamento en el derecho común y en los territorios con derecho civil propio, y cómo se presenta el modelo 650 dentro de los seis meses — con la prórroga que solo puede pedirse en los cinco primeros. La regla de la casa aplica entera: ninguna cifra sin su fuente oficial y su fecha.